La disfemia o tartamudez se caracteriza por las interrupciones en la producción de los sonidos del habla, también denominadas «disritmias» o «disfluencias.» La mayoría de las personas producen breves disritmias de vez en cuando. Por ejemplo: en ocasiones se repiten algunas palabras y, en otras, se preceden de emisiones del tipo «mmm» o «eeeh.» Las disritmias no constituyen necesariamente un problema; sin embargo, pueden dificultar la capacidad de comunicación de las personas que producen demasiadas.

Durante la niñez, aproximadamente, un tercio de la población entre los 2,5 y 5 años pasan por un periodo de disfluencias en el habla y, en algunos casos, estas disritmias se prolongan toda la vida.

La disfemia se presenta como una forma de hablar interrumpida por una serie de alteraciones como: repeticiones de sonidos, palabras o frases, prolongación de sonidos, bloqueos o pausas inadecuadas en el discurso.

¿Cómo podemos ayudar desde casa?

  • No interrumpir el discurso
  • No terminar las frases
  • Evitar comentarios como “respira, estate tranquilo, o que coja aire”
  • Respeta con calma los turnos de palabra de cada uno
  • Hablar lento y con calma alargando las vocales
  • Transmite tranquilidad
  • Dejar espacios de silencio para que intervenga en la conversación cuando se sienta preparado/a.

psicología, logopedia, pedagogía, fisioterapia, los palacios

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