¿Tu hijo dice «pelo» en lugar de «perro» o le cuesta pronunciar palabras como ratón, carro o rueda? Si te pasa en casa, seguramente te habrás preguntado si es algo normal para su edad o si deberías consultar con un logopeda.
Lo primero que debes saber es que cada niño tiene su propio ritmo a la hora de aprender a hablar. Algunos sonidos cuestan más que otros y la R fuerte suele ser uno de los que más se resisten.
Aun así, hay algunas cosas que conviene tener en cuenta para saber cómo puedes ayudarle y cuándo es recomendable pedir orientación.
Desde Abre tus Sentidos queremos resolver algunas de las dudas más habituales de las familias.
¿Por qué a mi hijo le cuesta decir la R?
Aprender a hablar es un proceso que lleva tiempo. Los niños van incorporando sonidos poco a poco hasta conseguir pronunciarlos correctamente en las diferentes palabras.
La R fuerte requiere un movimiento bastante preciso de la lengua y una buena coordinación durante el habla. Por eso, algunos niños necesitan más tiempo para conseguirlo.
Es posible que tu hijo diga pelo en lugar de perro, que cambie la R por otro sonido o que consiga pronunciarla en algunas palabras, pero no en otras.
Esto no significa necesariamente que tenga un problema. Sin embargo, si la dificultad se mantiene o afecta a su forma de comunicarse, es conveniente prestar atención a su evolución.
¿Hasta qué edad es normal que no pronuncie bien la R?
Esta es una de las preguntas que más se hacen las familias cuando empiezan a notar que su hijo no pronuncia bien este sonido.
La R fuerte suele adquirirse más tarde que otros sonidos del habla, por lo que es habitual que algunos niños tengan dificultades durante los primeros años.
No existe una edad exacta que sirva para todos los niños. Hay que tener en cuenta su desarrollo, los sonidos que ya pronuncia y si existen otras dificultades en el lenguaje.
Si tu hijo tiene alrededor de cinco años y todavía le cuesta mucho pronunciar la R, puede ser un buen momento para consultar con un logopeda. No hace falta esperar a que empiece el colegio o a que otras personas tengan problemas para entenderle.
Y si también tiene dificultades con otros sonidos o notas que cada vez se frustra más cuando habla, pedir orientación puede ayudaros a resolver las dudas cuanto antes.
¿Cómo puedo saber si mi hijo necesita un logopeda?
No todos los niños que pronuncian mal la R necesitan tratamiento. Lo importante es valorar cómo se comunica en general y si la dificultad está afectando a su día a día.
Por ejemplo, puede ser conveniente consultar si le cuesta pronunciar varios sonidos, si las personas que no le conocen tienen dificultades para entenderle o si evita hablar porque siente que no le comprenden.
También es recomendable pedir orientación cuando la dificultad se mantiene durante bastante tiempo y no parece mejorar.
Un logopeda puede valorar cómo produce los sonidos y explicaros si necesita trabajar la pronunciación o si es suficiente con seguir observando su evolución.
Cómo ayudar a tu hijo a pronunciar mejor la R en casa
En casa puedes hacer muchas cosas para favorecer el desarrollo del lenguaje sin necesidad de convertir cada conversación en una clase.
Lo más importante es que tu hijo se sienta cómodo hablando y que disfrute comunicándose contigo.
Habla con él de forma natural
Si tu hijo dice que quiere un pelo cuando en realidad se refiere a un perro, no hace falta corregirle constantemente ni pedirle que repita la palabra varias veces.
Puedes responder con naturalidad: ¿Quieres un perro? Mira qué bonito.
Así escucha cómo se pronuncia correctamente sin sentirse señalado ni tener la sensación de que siempre se equivoca al hablar.
Jugad con palabras y cuentos
Los cuentos, las canciones y los juegos de palabras son una buena forma de compartir tiempo juntos y escuchar sonidos diferentes.
Podéis leer un cuento de animales, nombrar los dibujos o buscar palabras que contengan la R. Lo importante es que sea una actividad divertida y adaptada a su edad.
Si ves que se cansa o se enfada, no hace falta insistir. Es mejor retomarlo otro día.
No le pidas que repita la misma palabra todo el tiempo
A veces, con la intención de ayudar, terminamos pidiendo a los niños que repitan una palabra una y otra vez hasta que les sale bien.
Sin embargo, esto puede hacer que se sientan incómodos o que pierdan las ganas de hablar.
Es preferible ofrecerles un buen modelo de pronunciación y dejar que se expresen con tranquilidad.
Evita compararle con otros niños
Cada niño aprende a su ritmo. Compararle con un hermano, un compañero de clase o un primo que ya pronuncia bien la R no va a ayudarle a conseguirlo antes.
Si notas que le cuesta, acompáñale con paciencia y evita que sienta que hay algo malo en su forma de hablar.
¿Sirven los ejercicios de la lengua para aprender a decir la R?
Es posible que hayas visto ejercicios para mover la lengua, sacar la lengua o hacer movimientos delante del espejo.
Aunque algunas actividades pueden formar parte de una intervención logopédica, hacer ejercicios de lengua de forma aislada no garantiza que el niño consiga pronunciar la R.
Para aprender este sonido es necesario trabajar la producción del habla y los movimientos específicos que intervienen en su pronunciación.
Por eso, si tu hijo tiene dificultades persistentes, lo más adecuado es que un logopeda valore qué necesita y os indique cómo podéis ayudarle en casa.
No tienes que saber qué ejercicios hacer ni resolverlo por tu cuenta. Con una orientación adecuada, podrás acompañarle de una forma más sencilla y eficaz.
¿Y si mi hijo se enfada porque no le sale?
Algunos niños se dan cuenta de que pronuncian determinadas palabras de forma diferente y pueden llegar a sentirse incómodos cuando alguien les pide que repitan lo que han dicho.
Si le ocurre a tu hijo, intenta escucharle con atención y darle tiempo para expresarse. Evita terminar sus frases constantemente o corregir cada palabra que pronuncia.
También puedes recordarle que aprender a hablar lleva tiempo y que no tiene que hacerlo todo perfecto.
Si ves que empieza a evitar conversaciones, se enfada mucho cuando no le entienden o la dificultad está afectando a su confianza, merece la pena consultar con un profesional.
En Abre tus Sentidos te ayudamos a resolver tus dudas
Cuando notamos que algo le cuesta a nuestro hijo, es normal preguntarnos si debemos esperar o buscar ayuda. A veces, una pequeña orientación es suficiente para saber cómo acompañarle y cuándo conviene intervenir.
Si tu hijo no pronuncia bien la R, tiene dificultades con otros sonidos o le cuesta hacerse entender, una valoración logopédica puede ayudaros a conocer mejor sus necesidades.
En Abre tus Sentidos acompañamos a niños y familias en el desarrollo del habla y del lenguaje, adaptándonos a las características de cada pequeño.
Si tienes dudas sobre la pronunciación de tu hijo, ponte en contacto con nuestro equipo. Estaremos encantados de orientarte y ayudarte a encontrar la mejor forma de acompañarle.